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+ Claridad - Inspiración

Como aún no tienes definida tu idea de marca, sigue estos pasos y, cuando estés listo/a, agenda tu primera reunión.

 

1. Busca imágenes de referencia de la prenda que quieres fabricar. Puedes apoyarte en herramientas como Pinterest u otros bancos de imágenes.

2. Asegúrate de incluir todos los detalles posibles:

- Cómo se ve la prenda por delante

- Cómo se ve por detrás

- Cómo se ve por dentro

Cuanta más información visual compartas, mejor podremos entender y desarrollar tu diseño.

 

1. Haz una lista general de los materiales y acabados que te gustaría usar en tu prenda. Por ejemplo:

- Tipos de telas (ligeras, gruesas, con elasticidad, etc.)

- Tipos de acabados: bordados, marquillas, estampados, apliques, etc.

2. Define también algunos detalles clave:

- Si quieres telas unicolor o estampadas

- Si prefieres bordados o vinilo textil

- Tipo de marquillas (tejidas, impresas, internas, externas)

- Tipo de botones, cremalleras, cierres u otros accesorios

Toda esta información nos ayudará a entender mejor tu idea y a convertirla en una prenda real.

Aunque recomendamos no producir más de 30 unidades (e incluso para empezar esta cantidad puede ser alta) ni más de 3 diseños, es importante que definas bien tu colección.

1. Empieza por el tipo de prenda y el público:

- ¿Harás prendas superiores, inferiores o ambas?

- ¿Serán para hombre, mujer o unisex?

- ¿Qué tipo de horma quieres: oversize, slim fit o regular?

2. Luego define cantidades y colores por diseño. Por ejemplo, si decides fabricar:

- 1 vestido

- 1 abrigo

- 1 chaqueta

Podrías organizarlo así (basado en 3 tallas):

- Vestido: 2 colores (1 prenda por talla y por color) → 6 prendas en total

- Abrigo: 1 color (2 prendas por talla) → 6 prendas en total

- Chaqueta: 2 colores (2 prendas por talla y por color) → 12 prendas en total

Total: 24 prendas.

La cantidad de tallas y combinaciones puede variar según tu proyecto, pero este ejemplo te ayuda a visualizar cómo distribuir diseños, colores y unidades de forma ordenada.

 

  

 

Planear tus tiempos de producción no es un detalle menor: es uno de los factores que más influye en la calidad de tu colección y en la experiencia de tus clientes.

Cuando una marca no organiza su calendario con anticipación, suelen ocurrir varias cosas:

- La selección de materiales se hace con afán y no se exploran todas las opciones.

- Los diseños no se terminan de definir y la idea inicial no se ve reflejada en las prendas.

- Aumenta la probabilidad de retrasos, incumplimientos e imprevistos, tanto para el taller como para la marca.

Para evitarlo, es clave trabajar con un **calendario de producción** claro desde el comienzo.

### ¿Cómo organizar tu calendario de producción?

Imagina que quieres tener tu producción lista para **diciembre**. En ese caso, lo ideal es que la confección comience, como tarde, en **octubre**. Así tendrás tiempo para revisar cada etapa, hacer ajustes y reducir errores.

Un ejemplo de cronograma podría ser:

- **Junio / Julio**

- Recolección de información para los diseños.

- Cotización con proveedores.

- Revisión de muestras de telas y acabados.

- **Agosto**

- Desarrollo de muestras (prototipos).

- Entrega de telas e insumos al taller.

- **Septiembre**

- Revisión y prueba de las muestras.

- Ajustes y correcciones necesarias.

- **Octubre**

- Inicio de la producción completa.

Siguiendo este esquema, podrás recibir tu producción entre **inicios y mediados de noviembre**, con tiempo suficiente para revisar, corregir detalles si hace falta y llegar a diciembre sin correr ni asumir riesgos innecesarios.